Reflexión sobre el libre albedrío.

Aunque se aleja bastante de la temática habitual del blog, creo que la reflexión sobre la naturaleza y su funcionamiento y “cómo” percibimos nosotros ese funcionamiento es una parte esencial de la ciencia.

Ayer en Gaussianos publicaron un interesante artículo sobre la Paradoja de Newcomb. Hoy, continuando con dicha paradoja, han publicado una interesante reflexión de Isaac Asimov a propósito de esta paradoja. Todo esto ha llevado a plantearse el tema del libre albedrío y el determinismo, tema que me parece interesantísimo y sobre el que mis opiniones han cambiado de un lado a otro un par de veces. Mi postura actual es fruto de una reflexión propiciada por algunos de los artículos de Jesús Z. Bonilla de A bordo del Otto Neurath y a la luz de mi formación en física.

Creo que es un tema sobre el que se puede debatir mucho y en el que merece la pena pararse a pensar un poco. Por eso os dejo la respuesta que he publicado hoy sobre este tema en Gaussianos. Cualquier comentario al respecto es bienvenido y cualquier debate también. Y responded a la encuesta al menos, aunque no queráis o podáis escribir un comentario. De verdad, me interesan vuestras opiniones.

Mi reflexión:

Si se me permite, diré que la comparación entre un humano y un chimpancé es como entre una calculadora y un ordenador utilitario. Pueden hacer cosas muy diferentes, pero esencialmente funcionan bajo los mismos principios y son capaces de hacer aquello que su construcción les permite hacer. Los chimpancés y nosotros tenemos cerebros que funcionan bajo los mismos principios, pero ni ellos ni nosotros podemos rebelarnos contra su funcionamiento.

El ejemplo más simple es que algo que detestas profundamente, no te va a gustar por mucho que te empeñes. Tú no decides en gran medida tus gustos, y eso es algo que determina todas tus elecciones. Nunca habrías escrito estos post, si no te gustaran las matemáticas. Nunca has “elegido” que te gusten o no. Tal vez “elegiste” estudiarlas porque te gustaban.

Nuestras decisiones son el producto de una enorme y compleja red de interacciones en las que entran en juego nuestra capacidad intelectual, nuestras experiencias y la peculiar idiosincrasia de nuestro cerebro.
A día de hoy, predecir nuestra decisión es tan lejano como hace 200 predecir el tiempo meteorológico en un sistema complejo como la atmósfera. Pero rechazar frontalmente la posibilidad de que sea así, basándose únicamente en la experiencia cotidiana es… absurdo.
Si algo podemos aprender de la ciencia es que muy frecuentemente la experiencia cotidiana está en completo desacuerdo y francamente equivocada con los mecanismos de la naturaleza.
Y si no, comparad vuestra experiencia cotidiana con el funcionamiento de la naturaleza a nivel cuántico.

Como última reflexión. Cuando tocas algo, tu crees que lo estás tocando, pero si hacemos un zoom suficiente en la escena veremos que nuestras partículas jamás llegan a ponerse en contacto con las del objeto, las fuerzas eléctricas entran en juego mucho antes. Que sepamos cómo funciona en realidad la naturaleza no cambia nuestra experiencia cotidiana (vamos a seguir “pudiendo tocar” objetos). Pero nos enseña que no podemos creer que la experiencia cotidiana es lo más aproximado a la realidad que hay… porque es pura apariencia.

Sobre la probabilidad y la intuición

La semana pasada expliqué una aparente paradoja probabilistica y de paso hice una pregunta sobre ella, mediante una encuesta, para saber cuanta gente percibía la paradoja. A continuación explico los resultados, pero si no has leido el post al que me refiero y querrías participar en la pregunta que hago, leeloy vota ala respuesta que tu creas acertada antes de leer éste.

La cuestión era la siguiente: Si una pareja tiene 4 hij@s y consideramos equiprobable el que sena niño o niña, cual de las siguientes posibilidades es más probable:

  1. Que todos sean del mismo sexo.
  2. Que tres sean de un sexo y uno del otro.
  3. Que dos sean de cada sexo.

En la encuesta obtuve los siguientes resultados:

  1. Que todos sean del mismo sexo: 2 votos
  2. Que tres sean de un sexo y uno del otro: 6 votos
  3. Que dos sean de cada sexo: 6 votos

La respuesta correcta, como expliqué, es tres de un sexo y uno del otro. Pero aparentemente uno esperaría que fueran dos de uno y dos del otro, debido a que las probabilidades de tener un niño o una niña son 50% cada una.

Como veis, ha habido tanta gente que ha “picado” en la paradoja como gente que ha respondido correctamente. Pero los que respondieron bien imagino que lo hicieron por dos razones. Primera, que ya conocieran el problema:

S.:

Mientras leia tu interesante articulo y respodía bien a tu encuesta (porque ya habia hecho el ejercicio de probabilidad cuando estaba en informatica :P)

Segunda, que se olieran que había gato encerrado y en consecuencia descartaron la opción más evidente y de las dos restantes optaron por la que els pareció más probable:

Wirwin:

Excelente, fijate que yo lo hise por intuición y respondi correctamente, pero creeme que con este jueguito he aprendido mucho acerca de las probabilidades

En el caso de los dos votos para la opción 1, pienso que fue gente que en vez de descartar la opción más evidente y entre las restantes elegir la más probable, decidieron arriesgarse a elegir la menos evidente de todas. O eso pienso yo.

Estaría encantado de que cualquiera que leyera el post y votara en la pregunta, me explicara que le empujó a elegir su opción.

En cualquier caso, para aquellos que no analizaron el problema matemáticamente o que ya lo conocían, seguramente respondieron como wirwind, por intuición. Y sobre el tema de la intuición S. dejó un vídeo muy interesante que quería compartir con todos vosotros.

¡Gracias a los que votásteis!

http://www.smartplanet.es/redesblog/?p=62

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