Buen hacer científico.

Ya he hablado con anterioridad de ese gran hombre que fue William Herschel, por su descubrimiento de Urano, y por el descubrimiento de la luz infrarroja. Hoy quería tareros algo que escribió en 1811, y que se refiere al buen hacer astronómico, pero que sigue en plena vigencia para la ciencia moderna, y que, según me parece a mí, separa claramente ciencia de pseudociencia:

“Déjeseme en primer mencionar que si debemos esperar hacer progresos en una investigación de esta naturaleza [la investigación del espacio profundo] tendríamos que evitar dos extremos opuestos del los que es difícil saber cuál es el más peligroso de los dos. Si nos dejamos llevar por la indulgencia de una imaginación llena de fantasía y construimos mundos que sólo están en nosotros mismos, no debemos extrañarnos de que nos alejemos del camino de la verdad y de la naturaleza; se desvanecerán  como los vórtices cartesianos, tan pronto se den paso a teorías mejor construidas. Por otro lado, si añadimos observación a la observación, sin intentar extraer no sólo ciertas conclusiones sino también conjeturas sacadas de ellas estaremos ofendiendo el verdadero fin para el que deben hacerse las investigaciones.”

Extracto de:

Herschel, W. (1811): “Astronomical Observations Relating to the Construction of the Heavens, Arranged for the Purpose of a Critial Examination, the Result of Which Appears to Throw Some New Light upon the Organization of the Celestial Bodies”. Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 90. Pag. 264.

PD: Si alguno se pregunta qué es eso de los vórtices de Descartes, pronto haré un post hablando de ellos.

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Breve Curiosidad #23: Universos alternativos

No me he podido resistir a compartir este pequeño chiste con vosotros…

Visto en 404

Grandes Frases 3#

Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo

Aristóteles

Hace tiempo leí esta frase y aunque no estoy seguro de si realmente pertenece a Aristóteles, me gustó mucho.

Sin dudar no podemos tener certeza, sólo fe. La seguridad de que nuestra respuesta es la mejor posible, sólo puede alcanzarse después de comprobar nuestra idea con todas las pruebas posibles, dudando de su certeza en el proceso. Porque quién no duda, no pone a prueba su idea, sólo acepta que es cierta (porque así se la han enseñado, porque así la “siente”, porque parece “obvio”, porque es la tradición o la norma).

Sin embargo la duda crea inseguridad, elimina la solidez que permitiría agarrarse a esa idea contra viento y marea. La duda da miedo a casi todos, la mayoría prefiere la confortable fe en que lo que él cree y piensa es lo más correcto posible.

Ahora bien este mismo argumento puede usarse, en justicia, sobre lo que acabo de decir. ¿No es fe, al fin y al cabo, pensar en que la duda puede darnos certeza? ¿Que la duda es mejor para nosotros que la fe? ¿O a acaso no es la duda otra de tantas cosas que aprendemos y aceptamos como cierta?

Reflexión sobre el libre albedrío.

Aunque se aleja bastante de la temática habitual del blog, creo que la reflexión sobre la naturaleza y su funcionamiento y “cómo” percibimos nosotros ese funcionamiento es una parte esencial de la ciencia.

Ayer en Gaussianos publicaron un interesante artículo sobre la Paradoja de Newcomb. Hoy, continuando con dicha paradoja, han publicado una interesante reflexión de Isaac Asimov a propósito de esta paradoja. Todo esto ha llevado a plantearse el tema del libre albedrío y el determinismo, tema que me parece interesantísimo y sobre el que mis opiniones han cambiado de un lado a otro un par de veces. Mi postura actual es fruto de una reflexión propiciada por algunos de los artículos de Jesús Z. Bonilla de A bordo del Otto Neurath y a la luz de mi formación en física.

Creo que es un tema sobre el que se puede debatir mucho y en el que merece la pena pararse a pensar un poco. Por eso os dejo la respuesta que he publicado hoy sobre este tema en Gaussianos. Cualquier comentario al respecto es bienvenido y cualquier debate también. Y responded a la encuesta al menos, aunque no queráis o podáis escribir un comentario. De verdad, me interesan vuestras opiniones.

Mi reflexión:

Si se me permite, diré que la comparación entre un humano y un chimpancé es como entre una calculadora y un ordenador utilitario. Pueden hacer cosas muy diferentes, pero esencialmente funcionan bajo los mismos principios y son capaces de hacer aquello que su construcción les permite hacer. Los chimpancés y nosotros tenemos cerebros que funcionan bajo los mismos principios, pero ni ellos ni nosotros podemos rebelarnos contra su funcionamiento.

El ejemplo más simple es que algo que detestas profundamente, no te va a gustar por mucho que te empeñes. Tú no decides en gran medida tus gustos, y eso es algo que determina todas tus elecciones. Nunca habrías escrito estos post, si no te gustaran las matemáticas. Nunca has “elegido” que te gusten o no. Tal vez “elegiste” estudiarlas porque te gustaban.

Nuestras decisiones son el producto de una enorme y compleja red de interacciones en las que entran en juego nuestra capacidad intelectual, nuestras experiencias y la peculiar idiosincrasia de nuestro cerebro.
A día de hoy, predecir nuestra decisión es tan lejano como hace 200 predecir el tiempo meteorológico en un sistema complejo como la atmósfera. Pero rechazar frontalmente la posibilidad de que sea así, basándose únicamente en la experiencia cotidiana es… absurdo.
Si algo podemos aprender de la ciencia es que muy frecuentemente la experiencia cotidiana está en completo desacuerdo y francamente equivocada con los mecanismos de la naturaleza.
Y si no, comparad vuestra experiencia cotidiana con el funcionamiento de la naturaleza a nivel cuántico.

Como última reflexión. Cuando tocas algo, tu crees que lo estás tocando, pero si hacemos un zoom suficiente en la escena veremos que nuestras partículas jamás llegan a ponerse en contacto con las del objeto, las fuerzas eléctricas entran en juego mucho antes. Que sepamos cómo funciona en realidad la naturaleza no cambia nuestra experiencia cotidiana (vamos a seguir “pudiendo tocar” objetos). Pero nos enseña que no podemos creer que la experiencia cotidiana es lo más aproximado a la realidad que hay… porque es pura apariencia.

Grandes Frases #2:

Tengo en mi página de inicio de Google un addon que cada día me pone una frase célebre. La de hoy me apetece compartirla, porque tiene un interesante contraste con la de ayer:
“Uno debe ser tan humilde como el polvo para poder descubrir la verdad”

– Gandhi

Y os recuerdo la de ayer:

“De los dóciles y humildes pueden salir los santos, pocas veces los sabios”

– Santiago Ramón y Cajal.

¿Visiones contrapuestas o conciliables? ¿pueden ser ambas “ciertas”? ¿Cuál visión prefieres tú?

Breve Demostración sobre Dios

Antes de decir nada más quiero dejar claro que no pretendo burlarme de nadie. Simplemente voy a realizar una relación lógica, de la que cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

Hace no mucho, Omalaled publicó un artículo, llamado “Buses y dioses”, basado en un extracto de Sagan. Allí, Sagan realizaba una interesante reflexión sobre la naturaleza de Dios y sobre si es prudente aceptar una forma concreta a pies juntillas. De una forma tangente a ello, he pensado en la siguiente reflexión, que voy a exponer de una forma extremadamente sencilla y lógica.

El cristianismo define a Dios como Omnipotente, Omnisciente, y fuente de toda bondad (entre otras características). Además Dios quiere que seamos esencialmente bondadosos. Pero tenemos la libertad de serlo o no: tenemos libre albedrío. Aceptemos temporalmente estas premisas como ciertas.

Si Dios quiere que seamos bondadosos, podría hacernos bondadosos (bastaría unos pequeños cambios en nuestra genética o en nuestro cerebro, lo que por cierto no modificaría nuestra “alma inmortal” para nada). Parece que sin embargo, no nos hace bondadosos porque violaría nuestro libre albedrío.
Pero si es omnipotente, puede hacer cualquier cosa, incluido hacernos bondadosos sin por ello tocar nuestro libre albedrío. Por tanto, o bien no es omnipotente, o bien no quiere hacernos bondadosos.
Pero si no quiere hacernos bondadosos, es que prefiere que tengamos que luchar por nuestra salvación (luchando contra nuestra biología, nuestra educación y nuestras circunstancias, cosas todas ellas que no podemos elegir). Eso me parece extremadamente poco bondadoso: nos hace sufrir pudiendo librarnos porque simplemente le satisface ello. Aplicando además terribles castigos si no cumplimos tales tareas. Eso, perdón para el que no le guste, pero no es algo que pueda calificarse de bondadoso.
En este punto, hay dos opciones, o bien no es omnipotente, o bien no es bondadoso. También, llegados a este punto habrá un millón de argumentos filosóficos y teológicos para demostrar que lo blanco es negro y lo negro es blanco. Pero al final sólo son argumentos incomprobables (mientras que yo he sido más tramposo y he usado una reducción al absurdo). El resultado es que, o bien aceptamos que puede existir una contradicción lógica que somos incapaces de dilucidar satisfactoriamente (sería satisfactorio si fuera una solución tal que fuera aceptada por todos), o bien no es posible un objeto con las características propuestas (tal como se hace en las matemáticas).
En este punto yo saco mi Navaja de Ockham y considero que es más plausible lo segundo.

Esto no demuestra que Dios no exista. Sólo que sus supuestos atributos crean una paradoja que o bien dejamos por indilucidable (“los caminos de Dios son inescrutables”) o bien nos planteamos que los atributos que le hemos dado carecen de sentido.

A lo que voy es, que al final, de Dios, si existe, no sabemos nada más que lo que queramos imaginar de él. Y lo que generalmente se imagina de Él, es un absurdo. Y lo demás es orgullo y superstición.

Cualquier respuesta que busque refutarme debe tener en cuenta que, para mi, mil líneas de desarrollo filosófico me valen cero, si no es algo universalmente aceptado por los filósofos, igual que no acepto a priori por cierto un teorema matemático que no soy capaz de entender por mi mismo sin que exista una demostración que la comunidad matemática considere válida.