Diario de un becario de Investigación #1: Vivir del Aire

Podríamos quejarnos de lo mal que va la investigación en España, pero creo que también hay que buscarle los pros. por ejemplo, el entrenamiento en superviviencia que reciben los becarios es algo envidiable a nivel mundial. Así, en otros países, a los becarios de investigación se los hace sobrevivir con recursos mínimos para mejorar su resistencia, su capacidad de encontrar alimentos gratis y su aguante contra las penurias. Este tipo de entrenamiento se aplicaba originalmente a grupos de militares de élite, como los Delta Force, en territorio salvaje o en zonas hostiles. Sin embargo, desde las altas esferas se planteó que debería probarse un método análogo pero aplicado a la supervivencia en territorio urbano y académico. Sin duda los programas fueron un éxito, ya que son la norma internacional.

Sin embargo, España, como siempre, va un paso por delante. Hace tiempo ya que se dieron cuenta de que en ausencia de paga, los becarios eran capaces de desarrollar la habilidad de vivir del aire. Así nos lo cuenta un funcionario del Ministerio, Atílez Elhúnez:

“Sí verá, en cierta ocasión estábamos muy ocupados con reuniones de cafetería y creando nueva burocracia en la que enredar a incautos, cuando me di cuenta que hacía dos meses que no pagábamos a los becarios de investigación. Muy asustado comprobé los números y los informes disponibles. Mi sorpresa fue mayúscula cuando resultó que no sólo no habían renunciado al puesto: ni siquiera habían muerto de inanición. Esta fue la primera prueba que tuvimos de que en ausencia de paga, los becarios eran capaces de desarrollar la capacidad de vivir del aire.”

Desde ese momento el Ministerio ha hecho hincapié en que todos los becarios que se incorporan cada año puedan desarrollar tal útiles habilidades, por lo que es raro que un becario cobre en el mes o dos meses siguientes a su incorporación.

“Además, hemos comprobado que esta habilidad puede reforzarse con el tiempo si retrasamos los pagos durante una o dos semanas algunos meses. Es importante que no pierdan esta habilidad con el tiempo. De hecho, esperamos que las nuevas generaciones de becarios desarrollados con esta capacidad se conviertan pronto en una nueva generación de doctores y profesores universitarios que puedan vivir del aire. Esto reduciría muchísimo los costes de la Universidad Pública” – Afirma el subdirector de la comisión para el entrenamiento de becarios y alimañas.

Esto además ayuda mucho a la economía del País, tal como explica, Tontolava Enchufadez, el director de la subcomisión de nuevas tecnologías para políticos:

“Por ejemplo, imagínese usted que sacan un nuevo Ipad. por supuesto, como país desarrollado y de derecho que somos todos nuestros diputados, senadores y cuñados en posiciones privilegiadas han de tener uno. Gracias a la capacidad de los becarios para vivir del aire podemos usar lo que nos costaría mantenerlos para mantenernos al día de las nuevas tecnologías. Por supuesto, en los meses siguientes hay que pagarles lo que se les debe, pero seamos serios: vivimos en una democracia, por lo que no podemos –  ni debemos – gastar fuerzo y tiempo preocupándonos por el futuro. Eso es algo que tendrán que arreglar los próximos que vengan.”

Aunque todos los becarios se ven sometidos a entrenamientos similares, tanto por parte de los organismos públicos como por las empresas privadas, el caso de los becarios de investigación es particular, ya que muchos de ellos deben trasladarse a vivir a otras ciudades, en las que cuentan con pocos o ningún recurso inicial. Empezar de cero sin pagarles es siempre un incentivo para que aprendan a vivir del aire.

Tira: de PHDcómics

PD: Por supuesto este texto es sólo una sátira. Eso sí, me incorporé a mi puesto de becario el día 1 de octubre. Aún no he cobrado. De hecho, por lo que me han dicho, no creo que cobre hasta los primeros días de Diciembre. Y por supuesto eso es así para cualquier becario. Afortunadamente, sabía dónde me metía y he ahorrado los últimos años para algo así, por lo que puedo ir pagando el alquiler, la comida y esas tonterías que becarios débiles como yo necesitamos.