Aparentemente inútil

Muchas veces la gente se pregunta para qué investigar ciencia pura y dura, si al final, lo que interesa a la mayoría es la aplicación tecnológica que nos facilite la vida. Es cierto que suele existir en la mente de la gente una idea difusa sobre la relación ciencia-tecnología. Hoy quería hablar de algo que en su momento fue tratado como una curiosidad académica, sin demasiado interés: las ecuaciones de Maxwell. Más o menos como ocurre ahora. Ahora sin duda es debido a que tales ecuaciones no se estudian en la enseñanza obligatoria y por tanto, ni siquiera “le suena” a la mayoría de la gente.

Maxwell fue un físico y matemático escocés (1831-1879) que se propuso unificar matemáticamente todos los efectos conocidos de electricidad y magnetismo. Hasta ese momento se habían hecho descripciones de los efectos observados de la electricidad, el magnetismo y la relación entre ambos. Sin embargo no había una descripción teórica global que uniera un caso con los otros.

Pero vayamos al grano. Durante su estudio encontró que una de las ecuaciones con la que trabajaba, la Ley de Ampere era incompleta y la modificó para generalizar su funcionamiento. Curiosamente esa modificación fue el único material original que aportó a la descripción fenomenológica del electromagnetismo, pero sus consecuencias eran cruciales, puesto que predecía la existencia de ondas electromagnéticas que se movían a la velocidad de la Luz. Finalmente se explicó que la luz era una onda electromagnética, pero eso es otra historia.

Publicó sus resultados en 1865 pero, como ya dije antes, las ecuaciones fueron tratadas como algo importante teóricamente pero sin aplicaciones prácticas. Algunos años después de la muerte del propio Maxwell, en 1888, Hertz, un magnífico físico tanto teórico como experimental usó las ecuaciones de Maxwell para producir una onda electromagnética de Radio que consiguió transmitir una señal hasta la habitación de al lado. Habría que esperar hasta 1901 para que Marconi lograra realizar la primera emisión de radio transoceánica.

Sin Maxwell y sus ecuaciones, aparéntemente inútiles, olvidaos de la radio, la televisión y las telecomunicaciones modernas. Fijaos que tardaron 23 años en tener la primera aplicación tecnológica y muchos más hasta que fue una tecnología práctica.

Moraleja: no existe conocimiento científico no práctico, sólo conocimiento científico para el que aún no se nos ha ocurrido algo práctico. Pero para que se nos ocurra, debe haber gente como Hertz, capaz de entender la teoría y llevarlo a la práctica. Y para ello es esencial tanto la educación científica como la investigación fundamental que nos aporte nuevas ideas.

Anuncios

2 comentarios to “Aparentemente inútil”

  1. Alfonso M. Corral Says:

    Como decía Santiago Ramón y Cajal “Poco importa que una verdad científica sea aprovechada por nuestros hijos o por nuestros nietos”.

    Y es que la ciencia aplicada tiene que aplicar algo: la ciencia básica.

  2. La utilidad de las matemáticas (y de la investigación) « Curiosidad Científica Says:

    […] cuando hablé del trabajo de Maxwell, completamente teórico,  sobre la electricidad. Un trabajo aparentemente “inútil”, y sin embargo, gracias a él, se desarrolló toda la teoría electromagnética, tan absolutamente […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: